Ir al contenido principal

Pasarela de historias.

Estoy sentada viendo pasar historias,
llevan pantalones de mezclilla algunas, otras uniforme escolar.
Algunas se abrazan, otras bostezan, otras solamente pasan.
Historias que recién comienzan, otras están escritas en largas páginas.
Historias que parecen aburridas pero qué sé yo si es verdad,
tal vez esas que me atraen son en realidad las sosas, solo ellas lo saben.
Cada historia lleva a cuestas un sentido, un porqué;
miro algunas y esos sacos que llevan parecen pesados,
y otros se ven muy ligeros, pero quién lo sabe,
no se puede juzgar solo porque algunas vayan erguidas y otras arrastrando lo pies...
para eso son únicas.
Me identifico con algunas y otras me parecen totalmente ajenas...
en eso consiste esta pasarela llamada vida, 
en mirar en todos los sentidos, escuchar, observar, aprender, amar, acompañar, 
ser parte de esas historias descalzas, de jeans, vestido, uniforme o rebozo; 
y también, por qué no, de alejar y denunciar, 
de fundirte con algunas y con ellas completar la propia.
Mientras pienso y escribo esto, de reojo, he visto decenas de historias pasar. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La distancia

Pudiera pensar en la lejanía física,  en la tristeza por la separación, en kilómetros que dividen, en el solo recuerdo, en la nostalgia, en el olvido… Pero si veo la distancia como algo sombrío  pierdo la oportunidad de crecimiento,  de fortalecer mi alma. La distancia no son los kilómetros existentes entre la tierra y la luna, si no la posibilidad de llegar a ella. No es la oscuridad de la noche, sino la espera gustosa de la alborada. No es la impresionante altura de la montaña, sino el descanso sereno al llegar a la cima. No es la inmensa longitud del océano, sino la belleza de su profunda inmensidad. No es el frío que congela la cara, sino el viento que la refresca. No es llorar por lo gris del invierno, sino reír por el colorido de la primavera por venir. No es lo largo de los días, sino lo corto de cada segundo. No es la tristeza de la soledad, sino la alegría del encuentro personal.  No es la n...

Soy tercera persona

Verme como tú,  encontrarme en ti,  ponerme en tus zapatos. Que me veas como tú,  que te encuentres en mí,  que te pongas en mis zapatos. Verme en tercera persona es tratar de entenderte, sin juzgar;  hacer por ti, sin cuestionar;  hacer mejor el mundo para ti, porque eres yo;  y que hagas un mundo mejor para mí, porque soy tú. Amarte y hacerme amable,  respetarte y ser respetable,  tratarte bien y ser tratable;  porque eres tú,  porque yo soy en la medida que soy en ti.

Como pedir es gratis...

Si de pedir se trata, yo pido morir de enfermedad, pero de una corta y no dolorosa. Ya lo sé, ¡no quiero nada!  Aún más, pido  sonrisas diarias,  agradecimientos constantes,  asombro permanente,  charlas tranquilas y debates enriquecedores. Pido abrazos, besos, bailes, canciones,  compañía y diferencias solucionadas. Pido conocer lugares nuevos y descubrir a su gente,  diferente, con sus costumbres y cultura. Pido lunas y soles diarios.  Meteoritos ocasionales y estrellas visibles.  Pido agua, pasto y flores, viento frío y días calurosos. Pido lluvias torrenciales y atardeceres en calma. Pido articulaciones y músculos, pido piel y cabello,  pido visiones, música y sonidos,  pido disfrutar de cosas sabrosas y de ricos aromas,  pido deleitarme al palpar texturas. Pido correr un maratón, volar en parapente,  lanzarme de un paracaídas, subir una montaña,  sortear los causes de...