Ir al contenido principal

Asombro


Salir por la mañana y ver esa nube gris, casi lila, que corta el cielo azul profundo que apenas despierta. 
Ver ese contraste de luces y sombras, reflejo de esperanza y oportunidades y de todo lo que se dejó atrás con la noche que se va. 
Ese árbol que parece ser negro al tener los primeros rayos del sol a su espalda. 
Al lado, la farola con su amarilla luz tenue que dentro de poco será apagada. 
Al fondo solo una estrella.

El viento emite un silbido casi imperceptible, pero deja sentir a tu cuerpo que a su temperatura le falta el calor del sol. 
Respiras y huele a verde, el pasto que fue cortado el día anterior te regala su aroma. 

Estás ahí -solo- sintiendo, contemplando, asombrado por todo lo que ves.

Sientes tus pies, se mueven y te hacen correr, te llevan por aquel camino trazado ya. Sientes tu respiración, tus pulmones llevan aire y lo expulsan para que tus pies puedan seguirte llevando. 
Tú solo te asombras, disfrutas la carrera matutina y agradeces poder estar ahí. 

Estás vivo, sano, puedes ver, oír, respirar por ti mismo, mover tus pies y manos, puedes correr, puedes pensar y disfrutar.

Eso es la vida. 

Das gracias y regresas a encontrarte con el resto de novedades y sorpresas que se te regalarán ese día.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Siempre la lluvia...

¿Por qué la lluvia tiene el extraño poder de escarbar en la memoria y sacar los recuerdos? ¿Por qué las gotas deslizándose por la ventana van recorriendo los años? ¿Por qué su olor fundido con la tierra activa los sensores de la alegría y de la nostalgia a la vez?  Recuerda a casa con su patio, a mamá, a infancia y hermanos remojados persiguiendo el barquito de papel que se dejó abajo de la acera, a merced de la corriente… o a guasanas lanzadas a las llantas de los carros para brincotear al oírlas explotar...  A hermanos que ahora son celestiales, a sus consejos, su presencia y a los últimos momentos...  Recuerda a café -de olla-, a verde, a tardes y conversaciones, a subidas por montañas y caminatas por ciudades, a amores primeros y a amor definitivo... ...a infinito en cada gota.

La distancia

Pudiera pensar en la lejanía física,  en la tristeza por la separación, en kilómetros que dividen, en el solo recuerdo, en la nostalgia, en el olvido… Pero si veo la distancia como algo sombrío  pierdo la oportunidad de crecimiento,  de fortalecer mi alma. La distancia no son los kilómetros existentes entre la tierra y la luna, si no la posibilidad de llegar a ella. No es la oscuridad de la noche, sino la espera gustosa de la alborada. No es la impresionante altura de la montaña, sino el descanso sereno al llegar a la cima. No es la inmensa longitud del océano, sino la belleza de su profunda inmensidad. No es el frío que congela la cara, sino el viento que la refresca. No es llorar por lo gris del invierno, sino reír por el colorido de la primavera por venir. No es lo largo de los días, sino lo corto de cada segundo. No es la tristeza de la soledad, sino la alegría del encuentro personal.  No es la n...

Lección

Por fin pudimos hacer ese viaje tan deseado a Tierra Santa. El viaje suponía un reto porque mi madre tenía 75 años, dolor de rodillas, y los lugares estaban llenos de subidas, bajadas y calles resbaladizas; así que le dije a mamá que la llevaría del brazo todo el tiempo para ayudarla. Así fue los diez días.  El último día, rumbo al aeropuerto, yo la llevaba tomada del brazo y, al dar un paso en un escalón mojado, caí por la escalera golpeándome la espalda; ella me sujetó con  fuerza y no solo no cayó, sino que me levantó. Quienes vieron la escena, entre risas nerviosas, solo me preguntaron ¿quién ayudaría a quién? Pues ella, como siempre en mi vida.