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Mostrando las entradas de mayo, 2020

Lección

Por fin pudimos hacer ese viaje tan deseado a Tierra Santa. El viaje suponía un reto porque mi madre tenía 75 años, dolor de rodillas, y los lugares estaban llenos de subidas, bajadas y calles resbaladizas; así que le dije a mamá que la llevaría del brazo todo el tiempo para ayudarla. Así fue los diez días.  El último día, rumbo al aeropuerto, yo la llevaba tomada del brazo y, al dar un paso en un escalón mojado, caí por la escalera golpeándome la espalda; ella me sujetó con  fuerza y no solo no cayó, sino que me levantó. Quienes vieron la escena, entre risas nerviosas, solo me preguntaron ¿quién ayudaría a quién? Pues ella, como siempre en mi vida.

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Gracias por la voz de mi padre y el canto de mi madre. Gracias por mis niños, mis hermanas y hermanos, mis ahijados, mis sobrinos... Gracias por él, por su amor, detalles y ternura.  Gracias por la amistad, por los años de sabiduría y de seguir descubriendo que hay tanto por aprender. Gracias por los que me miran desde el cielo y te hablan de mí. Gracias por los mensajes escritos, por las voces y palabras, por los rostros, sonrisas y miradas. Gracias por las personas con las que alguna vez he coincidido y aún sin frecuentarlas siguen ahí. Gracias por el Amor, por poder ser testigo distante pero presente del más grande Don.  Gracias por quienes elevan a Ti su voz por mí.  Gracias por la nueva oportunidad de ser, de estar, de compartir. Gracias por el silencio, por el hueco en el corazón que nunca en vida será llenado y me hace consciente    de que soy caduca y que soy eterna.   Gracias porque el reloj ha llegado más allá de la mi...