Correr es como la vida,
con cuestas y pendientes.
En una cuesta puedes mirar el suelo
para no sentirla.
En una pendiente debes mirar al cielo
para mantenerte.
Cuando sientes que ya no puedes
debes respirar hondo y continuar.
No sirve compararte con nadie,
verás cuerpazos, gorditos y "normalitos";
solo tú eres tu medida.
Si te detienes a ver si otros te miran
pierdes el ritmo,
si te concentras en ti
mantienes tu paso y llegas a tu objetivo.
Y solo si disfrutas, vuelves al día siguiente.
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