Correr es como la vida, con cuestas y pendientes. En una cuesta puedes mirar el suelo para no sentirla. En una pendiente debes mirar al cielo para mantenerte. Cuando sientes que ya no puedes debes respirar hondo y continuar. No sirve compararte con nadie, verás cuerpazos, gorditos y "normalitos"; solo tú eres tu medida. Si te detienes a ver si otros te miran pierdes el ritmo, si te concentras en ti mantienes tu paso y llegas a tu objetivo. Y solo si disfrutas, vuelves al día siguiente.
Pensamientos, ideas, sueños y realidades que se han animado a salir del tintero, muchos otros siguen ahí, aprisionados, esperando que algún día les dé la libertad...