Volver a mirarnos, de frente, sin pantalla en la mano. Escudriñar las pupilas, salir del algoritmo, y descifrar las almas. Volver a la mesa, al jardín, al salón. Tomarnos las manos, saltar ese charco, reírnos sin parar. Dejar la red, el ave, la cara, la imagen, la historia de otros. Volver a nuestra vida, a nuestros anhelos, mirar la gota de agua que cae. Y quedarnos ahí...
Pensamientos, ideas, sueños y realidades que se han animado a salir del tintero, muchos otros siguen ahí, aprisionados, esperando que algún día les dé la libertad...